viernes, 20 de junio de 2014

El Tiempo


"...tiempo para mirar un árbol un farol,
para andar por el filo del descanso,
para pensar qué bien hoy es invierno,
para morir un poco
y nacer enseguida
y para darme cuenta
y para darme cuerda
preciso tiempo el necesario para
chapotear unas horas en la vida
y para investigar por qué estoy triste
y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo..."
[Tiempo sin tiempo - Mario Benedetti]


El tiempo es tan descaradamente autónomo que hace "lo que le da la gana" pasa y se detiene cuando quiere, pasa y corre cuando no quieres. Es absurdamente caprichoso y manipulador, te hace creer que lo controlas, que lo manejas lo mides y lo ahorras pero la verdad es que se maneja solo, no hay quién lo mida en la vida real -apenas lo registra algún reloj- y se desperdicia a sí mismo en cualquier domingo eterno sin chance de ahorrar aunque sea unos minutos de alguna tarde de verano...

En el tiempo están tus olores, tu voz y tu piel, suspendidos eternamente en forma de recuerdos en mi mente; ahí mismo, en el tiempo, quedaron mis anhelos, mis sueños y mis miradas (unas más profundas que otras), también flotando en forma de olvido.

Hoy quiero reclamarle al tiempo, mi tiempo, el que ya viví y debería pertenecerme, quiero arrancarle a los recuerdos tus olores, tu voz y tu piel para repetirlas en mi  nariz, en mis oídos, en mis manos... imposible. Tampoco he podido devolverle a  ese tiempo, como he querido tantas veces, mis anhelos que ya no quiero, mis sueños que ya no cumpliré y mis miradas que ya no te ven más.

Ahora estoy aquí con vos o conmigo, y me pregunto si es culpa del tiempo o es una incapacidad natural del ser humano, una incapacidad inhumana además... pero no es culpa y no es incapacidad, y no, no hay tiempo para resolverlo.


WARCELA 
(muchas cosas pero no cualquier cosa -menos una pata-, aunque vilmente asesine mis propias ideas seré una psicóGata, vos si querés podés entender que se trate de una psicóloga gatuna, medio rayada también)

jueves, 29 de mayo de 2014

El Derecho al silencio


"Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca..." [Poema 15. Neruda]

Admitamos que el silencio ha sido mal tratado, vilipendiado, calumniado y abusado; que "el que calla otorga", que "necesitamos 2 años para aprender a hablar y el resto de la vida para aprender a callar", que "al hablar hay que procurar que las palabras sean mejores que el silencio", que "el silencio es el ingenio de los necios", que "cuando la voz de un enemigo acusa, el silencio de un amigo condena", y otras más... Pero  lo cierto es que el silencio debería ser un derecho al que pudiéramos apelar todos en cualquier momento, derecho a no decir nada sin que ello signifique que otorgo nada en absoluto, derecho a pedirle al otro que no diga nada y derecho a callar porque si.

Si me conocés afuera de este blog, en la vida real, sabés que no soy una mujer a la que se puede definir con el adjetivo "silenciosa", al contrario: soy bastante ruidosa, mejor me vendría por descripción "parlanchina" alguien a quién le cuesta guardar silencio, y ¡si que me cuesta! me cuesta mucho de verdad, me resulta un reto enorme negarme a la tendencia permanente a decir la última palabra en toda conversación, discusión o charla -por trivial que sea- sin embargo, porque me reconozco como proclive a romper el silencio es que me siento con autoridad civil-moral-humana de reclamar mi derecho al silencio, derecho a callar ya, sin dar explicaciones y sobre todo derecho a escuchar el silencio, porque ya sea que lo admitas o no, el silencio siempre tiene algo que decir: en el arrullo del viento, el eco lejano (o cercano) de los carros en la vía, en el canto de los pajaritos o el ruido absurdo de un radio ajeno y sobre todo en el propio soliloquio mental.

Claro que si, ahí, en ese discurso siempre hay algo... un algo importante que la verborrea de la televisión, whatsapp y facebook no te dejan escuchar, un algo que los más sensibles hallan meditando y los piadosos orando, pero que los demás lo obviamos, lo ignoramos, apenas si lo sospechamos pero no nos detenemos para prestar atención porque no hacemos uso del derecho al silencio, y detrás de este 'innombrado' derecho solo podemos resignar las ideas a lo que insinúan los demás, castrados de reflexión, introspección y hasta de criterio, sin lugar a escuchar generosamente a nadie somos como reproductores infinitos de frases hechas... por los demás. 

Por eso, por favor usted que me está leyendo: No se quede callado, reclame su derecho al silencio!!!!

WARCELA 
(muchas cosas pero no cualquier cosa -menos una pata-, aunque vilmente asesine mis propias ideas seré una psicóGata, vos si querés podés entender que se trate de una psicóloga gatuna, medio rayada también)

martes, 29 de abril de 2014

Fuera de "integridad"



"La integridad es lo que somos 
en la oscuridad de la noche 
cuando nadie nos ve"

Y con semejante premisa, vos que me estás leyendo y yo, deberíamos estar claros en que no es lo que decimos, ni lo que hacemos lo que define quienes somos, sino nuestra integridad. Realmente la vida misma es una oportunidad permanente de  ser quien elegimos ser. Cada día ser y seguir siendo al anochecer...

Yo me lo pienso bien, y lo miro en perspectiva y lo único que viene a mi mente es que tiene bastante razón el que dice que esta sociedad esta fuera de integridad ¡claro que si! solo que esa expresión no tenía sentido para mí en su mayor alcance hasta ahora, cuando veo que ser y parecer dan la impresión de ser suficientes, pero es como decía mi mamá: "Se dicen las mentiras y se las creen ellos mismos" hoy los personajes más distinguidos, los que usamos de modelos empresariales y sociales son lo que parecen: respetables, formales, asertivos, ejemplares y hasta modositos, pero eso si, todo esto en público porque en cuanto tienes oportunidad de ir más allá del saludo, cuando creas una relación y empiezas a formar lazos con ellos, es cuando ves de qué material estamos hechos, con qué fibras trenzan la soga que formará esos lazos y entonces descubres que no hay forma de ser y parecer si al oscurecer dejamos de ser y no nos importa lo que parecemos.


Una implosión de valores, contagiosa y de crecimiento exponiencial ha convertido éste "estar fuera de integridad", en algo tan común como el paisaje mismo, ya no nos importa y de alguna manera somos compasivos con la prisa del otro por volver a casa, nos identificamos con esa prisa que también padecemos, la cual no es otra cosa que el afán desesperado de llegar al único sitio donde podemos quitarnos la máscara.

En realidad lo que más convendría es que cada quien fuera descaradamente quien ha elegido ser, que enfrentáramos al universo con nuestras maneras de ser, que no nos molestáramos más en usar ninguna máscara... pero claro, eso si sería el reto más absurdo jamás pensado a la congruencia y la integridad, una utopía moral.

WARCELA 
(muchas cosas pero no cualquier cosa -menos una pata-, aunque vilmente asesine mis propias ideas seré una psicóGata, vos si querés podés entender que se trate de una psicóloga gatuna, medio rayada también)

martes, 22 de abril de 2014

Equilibrio vs Promedio


"Unos días ella le pone las ollas en la cabeza,
pero otros días él le lleva serenata y le compra bellas joyas

Así que, promediando están bien... claro, no tienen la relación perfecta, pero ahí la llevan, vos sabes, es que nada es perfecto y el amor tampoco lo es."

ah? qué tal esta belleza? o sea que las relaciones de pareja, pasaron a ser aceptables o apenas llevaderas de acuerdo con el promedio! no pues qué perspectiva tan deplorable, con razón los jóvenes hoy no creen en el amor, ni el matrimonio, ni en nada (ni en los padres) qué van a creer si nosotros les enseñamos estos exabruptos, recreamos los mismos en casa o en el mejor de los casos "fingimos demencia" cuando nos cuentan un caso de estos sin animarnos a pronunciar palabra.

Esta comodidad es la que nos hizo perder la credibilidad, esta pereza de pronunciarnos, tomar acción, parar, mirar, elegir un nuevo rumbo y tomar acción, es lo que explica por qué no somos creíbles, imitables, admirables...

Yo te digo que ante estas cosas, no me callo. Me niego a dejar que mis hijos pierdan la fe en el amor y cada vez que tengo oportunidad les digo, así como te escribo ahora mismo, que el amor es hermoso, valioso, que proviene de Dios que es el amor mismo (esa es mi convicción y mi Fe) pero también que las relaciones de pareja no se promedian, que no se miden con estadística, son de todos los días, son de dos y no de uno amando mucho y otro soportando, las relaciones de pareja se han de basar en el amor y con este hermoso sentimiento, también en la base se pone respeto, consideración y cariño, que van bien cuando hay equilibrio y que hallarlo no es fácil, porque lo más sencillo es rendirse al fuego de la pasión a riesgo de terminar llorando en un lodazal compuesto de cenizas mojadas con lagrimas, por eso las emociones las que te suben y las que te bajan, hay que pensarlas y experimentarlas y pensarlas otra vez.

Conseguir un promedio puede ser tan engañoso como nocivo y mantener el equilibrio puede ser tan difícil como perfecto. Yo lo busco todos los días, aunque en algunos momentos de mi vida lo he perdido totalmente, y sé que cuento con el amor de Dios (mi Dios) y ese es el único impulso que yo he necesitado para ponerme en pié y levantarme de mis caídas románticas... con tan buena suerte, que a veces al caer, no estaba sola y me levanté de la mano de un buen hombre; tal vez tiene que ver con la frase de la película Comer, rezar, amar: "Muchas veces perder el equilibrio por amor es parte de vivir una vida con equilibrio."

Es así, en mi experiencia: ante la encrucijada de no saber si una relación va bien o no va, la clave es pensar→ Equilibrio vs Promedio.

WARCELA 
(muchas cosas pero no cualquier cosa -menos una pata-, aunque vilmente asesine mis propias ideas seré una psicóGata, vos si querés podés entender que se trate de una psicóloga gatuna, medio rayada también)

lunes, 7 de abril de 2014

La trampa de la automatización

En tiempos de "saltos cuánticos" 
ya nadie quiere saber nada
acerca del lento "crecimiento personal"

Y sin darnos cuenta, caímos en la mortal trampa de la automatización. Qué de qué estoy hablando? y a qué viene este sombrerito de mago? y esta introducción tan poco tecnológica?

Pues si me has leído un par de veces, sabés que lo mío va siendo como escribir de lo que no hablo, y esta vez me estoy despachando un regaño; para mí o para vos, quién sabe si para ninguno de nosotros. El cuento es que me hace correr un frío por la espalda el pensar en esta carrera desenfrenada que hemos emprendido -de la noche a la mañana- la mayoría de mis mejores amigos y hasta yo misma, es una inscripción traicionera a la peor maratón de la historia!

Ahora todos quieren vivir la vida (hablo de la vida entera) en un solo día, vivirlo todo, ya, en urgencia, corriendo, sin guardarse para nada, sin procesos ni evolución, todo en la brevedad de un click como por "arte de magia" ¡qué susto! Ya nadie quiere arar, sembrar, regar y cosechar  ¿para qué? todos quieren declarar, generar, crear de la nada, nacer y ser exitosos hoy mismo sin niñez ni adolescencia, sin tiempo para la universidad, todo ya, y yo me pregunto: morir también? digo, porque vivir todo ya, ya, ya, no tiene sentido si no tomamos en cuenta que la vida misma para que esté completa,  incluye a la inexorable muerte...

Es la trampa de la automatización de estos tiempos que nos hace creer que no vale la pena esperar por nada, que quiere que conozcamos al hombre o la mujer de nuestras vidas y el mismo día lo sepamos, que sugiere que una amistad nace el mismo día que le das tu nombre a otro ser humano y que pretende abolir las más bellas etapas de los emprendimientos humanos. Conocernos, construir confianza, amarnos de verdad en los días de sol y en los grises también, engendrar vida y esperar por el nacimiento, aprender a caminar y gozarse cada tropiezo, llevar el ritmo, mínimamente tener con el otro un pasado en común, vivir viviendo. Por eso digo: ¡BASTA! ¡Ya no más! Yo declaro vivir mi vida al 100% cada día, sin inventos, sin el famoso 200%, ni el absurdo 1000%, sin pretensiones ridículas, yo voy a vivir mi vida auténticamente y me niego a caer en la trampa de la automatización! Para mí es absolutamente posible y además válido vivir las 24 horas del día una por una, veinticuatro con su tiempo para cada propósito inclusive soñar.

Porque sabés qué? salirme de esta corriente absurda de una trampa más peligrosa que la otra, es mi verdadero "salto cuántico"


WARCELA 
(muchas cosas pero no cualquier cosa -menos una pata-, aunque vilmente asesine mis propias ideas seré una psicóGata, vos si querés podés entender que se trate de una psicóloga gatuna, medio rayada también)

lunes, 31 de marzo de 2014

Afuera de la famosa "Zona de Comfort"


He oído decir que la vida está esperando por mí, 
que es hora de salir de mi zona de comfort,
que tome riesgos,  que pare con mi sobrevivencia... pero ¿cómo?

Hace mucho tiempo, leyendo tanta cosa que cae en mis manos, di con esta historia que hoy me hizo recordar un buen amigo, quien está en su momento de cruzar la puerta de la zona comfort marcada con un gigante y luminoso: "EXIT"; para este buen amigo, atento, caballeroso, enamorado y gentil, mis mejores deseos porque sé que esta salida no es facil y al mismo tiempo estoy segura que le irá más que bien en esa aventura de la incomodidad, la de vivir la vida como se vive honestamente: viviéndola!!!! ¿cómo si no?

"Los japoneses siempre han gustado del pescado fresco. Pero las aguas cercanas a Japón no han tenido muchos peces por décadas. Así que para alimentar a la población japonesa, los barcos pesqueros fueron fabricados más grandes y así pudieron ir mar adentro todavía más lejos. Mientras más lejos iban los pescadores, más era el tiempo que les tomaba regresar a la costa a entregar el pescado. Si el viaje redondo tomaba varios días, el pescado ya no estaba fresco. A los japoneses no les gusta el sabor del pescado cuando no es fresco...

Para resolver este problema, las compañías pesqueras, instalaron congeladores en los barcos pesqueros. Así podían pescar y poner los pescados en los congeladores. Además los congeladores permitían a los barcos ir aún más lejos y por más tiempo. Sin embargo, los japoneses pudieron percibir la diferencia entre el pescado congelado y el pescado fresco, y no les gusto el pescado congelado.

El pescado congelado se tenía que vender más barato... Así que las compañías instalaron tanques para los peces en los barcos pesqueros. Podían así pescar los peces, meterlos en los tanques, mantenerlos vivos hasta llegar a la costa de Japón. Pero, después de un poco de tiempo, los peces dejaban de moverse en el tanque. Estaban aburridos y cansados pero vivos. Desafortunadamente, los japoneses también notaron la diferencia del sabor. Porque cuando los peces dejan de moverse por días, pierden el sabor 'fresco-fresco'.

Los japoneses prefieren el sabor de los peces bien vivos y frescos, no el de los peces aburridos y cansados que los pescadores les traían...

¿Cómo resolvieron el problema las compañías pesqueras japonesas? ¿Cómo consiguieron traer pescado con sabor de pescado fresco? 

La solución que encontraron los japoneses es por demás original, Invitaron a un tiburón a sus tanques... así es como los peces japoneses se mantienen vivos: para mantener el sabor fresco de los peces, las compañías pesqueras todavía ponen a los peces dentro de los tanques en los botes pesqueros.

Pero ahora ellos ponen también ¡un TIBURÓN pequeño! Claro que el tiburón se come algunos peces, pero los demás llegan muy, pero muy vivos... ¡Los peces son desafiados! Tienen que nadar durante todo el trayecto dentro del tanque, ¡para mantenerse vivos!

Aplicar el principio de resolución del problema de los pescadores japoneses a las personas , es aplicar lo que dijo L. Ron Hubbard a principios de los años 50. "Las personas prosperan, extrañamente más, solo cuando hay desafíos en su medio ambiente".

No tengo ideA de La vEracidad de esta historia, pero me deJó una huella en su mOmento, haLlo gran valOr entre líneas y esPero quE también te Resulte de vAlor mi querido amigo, ¡¡¡éxitos con este tiburón que estás por meter en tu tanque!!!

WARCELA 
(muchas cosas pero no cualquier cosa -menos una pata-, aunque vilmente asesine mis propias ideas seré una psicóGata, vos si querés podés entender que se trate de una psicóloga gatuna, medio rayada también)

jueves, 6 de marzo de 2014

Una Montaña Rusa

Henry Fiol ♫ Montaña Rusa ♪

"...sube y baja de la vida.... 
baja y sube de la vida es casi igual..."

Mil veces he tenido esta sensación de subir y bajar, y mil veces me he preguntado ¿por qué me volví a subir? El amor es una montaña  rusa en muchos sentidos, no creo estar sola en este parecer, no te ha pasado a vos también?

Es eso, o los amantes son los más extremos de los adictos a la adrenalina y han convertido el dulce romance en una experiencia de vértigo, haciéndose su propia fórmula mágica de relaciones que les proveen dopamina, serotonina y endorfinas... quién con motivación, buen ánimo y sensación de felicidad, querría otra cosa de un amoroso noviazgo? aaaahh! pues muy facil: los enamorados!

Hoy no parece que bastan la paz y la tranquilidad, nadie se siente completo en armonía, algo desde dentro anhela el caos y se las arreglan para forzar el aparecimiento de cualquier barahúnda, para desesperadamente construir la salida y propender por la paz y la tranquilidad, subir para bajar y bajar para subir... la montaña rusa ésta, de la que te hablo, es el caos mismo, pero en nombre del amor todos nos subimos en esta "atracción" una y otra vez para comprobar en cada oportunidad que cuando te bajas, todo lo darías por subirte en la más disfuncional de las montañas rusas y cuando te subes, no soportas casi  nada en el afán por bajarte a ver desde la soltería, con pesar (y mucha envidia) los que siguen de arriba para abajo y de abajo para arriba.

Si es que de verdad es de esta manera, y conocido por todos también, cómo es que los brillantes hombres y mujeres del siglo 21 no se han inventado una "contra" para este discomfort obligado del amor, como es que nos seguimos amando "a la antigua" en una lucha desesperada por vivir a la vanguardia de la tecnología, la virtualidad, la igualdad de géneros, el derroche de feminismo y esperando una romántica propuesta de matrimonio aunque no sea romántica pero si de la talla perfecta de cada quien, todos tan claros y sinceros todavía esperando ser adivinados, obviedad vs. honestidad.

Yo, que también habito este siglo y que me he subido un par de veces en esa montaña rusa, confieso que me he disfrutado la velocidad, la adrenalina, la emoción, la dicha, la tensión, las subidas y las bajadas, yo también he querido bajarme en la mitad del viaje y hasta he intentando subirme cuando pasa frente a mí, a toda velocidad un vagón que no era para mí; pero si de un panorama ideal, de cara a la montaña rusa, estuviéramos hablando, yo quisiera que la mía completara pronto esta carrera en un paraíso tranquilo...


...flotar en la ternura, nadar en la pasión, discutir en remolinos de mi propio romance y surfear entre las olas de un amor bonito!

Eso, claro, si estuviéramos hablando de un panorama ideal.

WARCELA 
(muchas cosas pero no cualquier cosa -menos una pata-, aunque vilmente asesine mis propias ideas seré una psicóGata, vos si querés podés entender que se trate de una psicóloga gatuna, medio rayada también)